‘La analogía mecánica’ en Los ideales de la arquitectura moderna; su evolución (1750-1950) (1970)

“A mitad del siglo XIX, cuando se insistió en la exigencia de una nueva arquitectura, y cuando se inventaron nuevas maquinarias, la analogía mecánica se formuló por vez primera en un intento de resolver los problemas de la teoría arquitectónica.”

“No hay necesidad de insistir en el engaño de la analogía mecánica, ni de recalcar el peligro que supone comparar objetos que no tienen movimiento con objetos cuyo principal propósito es la acción. Pero hay que concluir mencionando una de las consecuencias más desastrosas de esta analogía, ya que su gravedad parece crecer todavía hoy; se trata de que los edificios tienden a ser tratados como objetos aislados, puestos arbitrariamente en un paisaje o una ciudad, más que como parte del ambiente en el que está emplazados. Una gran ventaja de la analogía biológica es que daba principal importancia al ambiente en el que están emplazados los organismos, ya que es evidente que todos los organismos vivientes dependen del ambiente para sus existencia, constituyendo ellos, a su vez, ambientes que influyen en los organismos cercanos. La analogía mecánica inconscientemente lleva conclusiones opuestas; los barcos, los aeroplanos y los automóviles no se diseñan para lugares precisos, ni con una relación espacial específica entre ellos; y esto es, indudablemente, lo que ha llevado a diseñar cada edificio como si fuera un objeto aislado en el espacio. Hoy estamos demasiado acostumbrados al modo de situar los mecanismos de diseñadores industriales, en recintos arbitrarios, con lo que el aspecto resultante es, paradójicamente, lo opuesto a lo que los teóricos del siglo XIX buscaban cuando prestaban atención a la apariencia funcional de las máquinas modernas. Por estas razones es por lo que la analogía mecánica nunca dio soluciones coherentes al problema de crear un nuevo y racional vocabulario de formas arquitectónicas estandarizadas, hecho por máquinas que armonizaran con su entorno y con ellas mismas, así como con los tiempos modernos.”

Uno de los principales cuestionamientos de este proyecto era si la máquina y el contexto en la arquitectura eran incompatibles, si la máquina había destruido la relación con el contexto, y si el contexto había tenido que hacer a un lado a la máquina para ganar su lugar de nuevo. Collins es partidario de esta idea y, como se muestra arriba, no cree en la analogía mecánica en la arquitectura.

Pero, aunque haya algo de razón en estos argumentos, algunos proyectos que trabajan con máquinas y/o tecnología han logrado conectarse con el contexto contundentemente. Tal vez lo que hay que hacer, más que inspirarse literalmente en la máquina y sus formas, es verla conceptualmente y de forma poética. Buscar en ella posibilidades más amplias y enriquecedoras. Muchos de los proyectos presentados en este trabajo han hecho esto, han buscado caminos distintos para relacionar la arquitectura con la máquina y el contexto, alcanzado grandes resultados.

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